María es una persona que hace honor a su apellido. Con 25 años, controla Silicon Valley como si fuera la dueña. Sabe dónde hay que estar y por dónde moverse. Trabaja en Tapulous, uno de los desarrolladores de aplicaciones para iPhone de mayor éxito, con una base de 30 millones de usuarios que les facilita llegar al top de los rankings en el AppStore cada vez que sacan una nueva aplicación. Para María, esta es clave. Y hay claras diferencias entre desarrollar para facebook y desarrollar para la AppStore. “Para sacar una aplicación, el día del lanzamiento es clave y es donde pones todos tus esfuerzos de comunicación. Es al revés que en facebook, donde lanzas el juego under the radar y con pocos usuarios lo terminas de mejorar, para hacer el lanzamiento definitivo”. Respecto a las nuevas plataformas de móvil, Maria cree que “Android tiene un largo camino que recorrer para llegar al nivel del iPhone. En iPhone desarrollas para un dispositivo y tienes un potencial de ventas muy grande. En Android debes tener en cuenta distintos modelos de hardware y la venta de aplicaciones no presenta grandes números de momento”.
“Vender un juego en la AppStore es un ejercicio muy interesante. Las estrategias de pricing son dinámicas. Lanzas con un precio, cuando la app tiene éxito lo subes, cuando empieza a bajar lo reduces. Cuando crees que ya se te han ocurrido todas las ideas posibles, y ves que no llegas al top 1, que te quedan cuatro puestos, con la presión se te ocurren cuatro ideas más”. En la forma de contarlo se ve que María se lo pasa muy bien. “Hay que reaccionar muy rápido, hacer lo que sea para alcanzar el top 1, que es garantía de ventas”.

La vida de la startup, donde todo el mundo hace de todo, le resulta muy estimulante. “Hasta hace poco los tests de las aplicaciones los hacíamos todos, desde el becario hasta el CEO. Hoy tienen gente que se dedica a eso, con una mesa que ya la quisieran muchos (en la foto)”.
Para María, Silicon Valley no es un sitio, si no una forma de hacer las cosas. Por eso espera volver a Barcelona, a largo plazo. Gracias por tu tiempo, Maria.